
Sus contemporáneos lo alabaron por su criterio europeo, y hoy en día se le considera un poeta lírico y un crítico literario de primer orden. Su teoría de la poesía produjo una de las ideas centrales de la estética romántica: la imaginación poética como elemento mediador entre las diversas culturas modernas. Sus temas poéticos abarcan desde lo sobrenatural hasta lo cotidiano. Sus tratados y conferencias, así como su irresistible conversación, lo convirtieron en uno de los más influyentes filósofos y críticos literarios ingleses del siglo XIX.