
Para Esteban Echeverría la poesía debía tener un carácter “propio y original y que, reflejando los colores de la naturaleza física que nos rodea, sea tal vez el cuadro vivo de nuestras costumbres y la expresión de nuestras ideas dominantes, sentimientos, pasiones e intereses sociales”. Cuento o cuadro de costumbres con fuerte denuncia política y social. Echeverría evitó publicar durante su exilio en Montevideo porque no compartía la política unitaria, en especial sus alianzas con los imperios europeos.